La ciencia nos dice que todo lo que existe es energía y que la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y esto quiere decir que nosotros somos energía, y que no nos creamos ni nos destruimos, sólo nos transformamos. Es decir, no tenemos principio ni final: somos eternos.
Poesía, cuentos, series, curiosidades, política, fotografía, cementerios del mundo, religión, festivales de música... todo tiene cabida si me parece interesante y creo que te puede interesar. Gracias por pasar, no te olvides de volver a visitarme pronto.
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martes, 27 de marzo de 2018
miércoles, 30 de octubre de 2013
Tíiiiiiiiiiiiiiiia
Vienes de currar cansada, haces la compra, tienes que darle un recado a tu hermana. Llamas a la puerta, te abren y se vuelven a marchar cada uno a sus cosas. Entras, saludas a la niña, preguntas qué va a hacer en Halloween. Vas donde el pequeño, le están cambiando. "Hola", saluda sonriente. Le coges cuando han terminado, te sonríe. Le llevas a la trona, empezáis a jugar. No, si yo me iba, solo tenía que decirte que... Tu hermana desaparece entre mandarinas y minipimers. Vale, no hay problema, hasta mañana. Miras al crío en la trona. Te sonríe más. Vale, ronda de besos y me largo. Te despides de la mayor, absorta en los dibus. Del cuñado. Te despides de la hermana. En diez minutos te paso la cena. Te vas a despedir de él. "No, no", dice el muy capullo. Y se empieza a reír. Que sí, que me voy. ¡Pero no tires eso al suelo! Lo recojo y me voy. "No, no". Se ríe. Me marcho, ya viene mamá con la cena. "No, no". A ver si aprendes a hablar ya. Pero para qué, si me sigues sonriendo y así no hay quien se vaya a su casa. No me mires, mira la cena, ya la tienes. Y él come, pero también me sonríe. Si vas donde mamá tráeme la olla. Voy donde mi madre. Hola, mamá, ¿los gatos? ¿la olla? ¿Qué hora será ya? Ayúdame, anda, ¿todo bien? De nuevo llamando donde mi hermana. ¿Le he dado el recado entre mandarinas y dibujos animados? Toma, la olla. En cinco minutos te paso la cena. "Hola", se oye al fondo. ¿Cinco minutos? pregunto desde el umbral. "Hola", oigo de nuevo. Para cinco minutos... Él está sonriendo, y me mira con la cara ladeada mientras le asoman los dientecillos y tiene puré hasta en las orejas. "Hola". Hola, Asgard, a ver si aprendes a hablar. Di tía. Tíiiiiiiiiiiiiiia. Mira, mira los dientes, tíiiiiiiiiiiiiiiiiiia.
martes, 22 de octubre de 2013
Reflexiones
Lo que pudo haber sido y no es
1
No me gusta septiembre como tampoco me gusta año nuevo. Primero, porque conlleva que se acabe lo bueno. Segundo, porque es mentira que sea un nuevo comienzo, lo que es, es un recordatorio de que de nuevo, no te has hecho un tatuaje, no has viajado a Petra ni has mandado la colección de cuentos a una editorial. Y por supuesto, no te has vuelto a enamorar.
Solo pasan los días, unos más lentos, otros más rápidos... (sí, lo he escrito bien, ¿acaso el tiempo no es relativo?) y tú sigues con tu lista de propósitos sin despegar el culo del sofá.
Cobardía y pereza son mis apellidos, y al principio tenía su gracia pero es que una no para de cumplir años y como, aquí de nuevo, el tiempo es relativo, para unas cosas me siento muy joven pero para otras, excesivamente mayor. Diría que ojalá pudiera empezar de cero pero, ¿de veras cambiaría algo? ¿estudiaría más? ¿ahorraría más? ¿sería mejor persona?
Es duro afrontar cómo todos tus sueños se van desvaneciendo y cómo al final no eres más que otra oveja anodina.
Pero al fin y al cabo, ¿quién soy yo? ¿soy alguien sin la mirada y los oídos de los demás? ¿se puede llegar a sentir plena una persona sin amor? ¿se puede llegar a ser feliz si no consigues lo que siempre quisiste, o por el contrario siempre habrá un agujero, un vacío que no se colme?
2
Todo lo que los demás han conseguido, lo he perdido en algún punto del camino, no sabría decirte si fui consciente o no, supongo que de algunas cosas fue inevitable porque el dolor desgarró la realidad, pero las otras... ¿en qué momento el deseo dio paso a la despedida? ¿en qué momento perdí los sueños?
3
Resulta que no tengo armas de mujer. No soy femenina, no mantengo el equilibrio ni en unos tacones diminutos y no sé maquillarme más allá del rímel. No tengo esas armas que se supone tenemos, no sé coquetear, ni poner ojitos de cordera, ni moverme al ritmo invisible por el que los hombres babean. Sé escuchar, y dar saltos (allá con mis 100 kgs.) cuando la música me llena.
No sé ser sutil, nunca aprendí, no tengo armas de mujer pero sigo siendo una mujer. Y amo, y río, y bailo dando saltos y escucho, pero si para enamorar tengo que echarme gloss, hacerme la interesante (¿no lo soy, ni siquiera un poquito?) entonces supongo que me quedaré con mis gatos, mis amigos, mi familia, pero sin un hombre que sepa cómo amar a una mujer sin armas de mujer.
No sé ser sutil, nunca aprendí, no tengo armas de mujer pero sigo siendo una mujer. Y amo, y río, y bailo dando saltos y escucho, pero si para enamorar tengo que echarme gloss, hacerme la interesante (¿no lo soy, ni siquiera un poquito?) entonces supongo que me quedaré con mis gatos, mis amigos, mi familia, pero sin un hombre que sepa cómo amar a una mujer sin armas de mujer.
lunes, 27 de mayo de 2013
#MeEnamoréALoBonzo
"Me
enamoré a lo bonzo, sí. Puse toda la carne en el asador y comencé a
churruscarme poco a poco, pero nada importaba, no fue hasta que ya me sentía
carbonizada perdida cuando me di cuenta. Quemé hasta el último cartucho de mi
vida por estar a tu lado, puse la mano en el fuego, el cuerpo encendido con tu
voz merecía la pena. Pero todos sabemos que quien juega con fuego… y cuando ya
solo quedaron cenizas, volví a renacer cual tópico de ave Fénix y entonces…
entonces… busqué la misma piedra, la volví a colocar en el camino, y ante su
mirada fría y dura, saqué el mechero y comencé con la melena."
Idea sacada del blog de Pintaparada:
martes, 29 de marzo de 2011
Feliz Cumpleaños, Arwen

Hoy hace seis años que naciste, y parece que fue ayer, como siempre se dice (sin que por ello sea mentira).
Te costó lo tuyo, no te creas, después del embarazo que le habías dado a tu madre, tuviste también un parto bastante difícil, como si te estuvieras agarrando con uñas y dientes para no llegar a este mundo en el que gritábamos todos tanto (no me extraña, qué familia de chillones por X, a ver si va a ser por eso por lo que estoy yo sorda…).
Cuando tras veintiuna horas de parto metieron a tu madre al quirófano, pensábamos que le harían por fin la cesárea, pero no, no hizo falta, con la fuerza que hizo la enfermera apretando la tripa, por fin saliste… BIENVENIDA AL MUNDO, ARWEN.
No nos querías hacer mucho caso, la verdad sea dicha, y nos hiciste una mueca en la que percibí el genio que después pensé que tendrías.
Cuando entraste en mi vida no estaba yo en mi mejor momento. De hecho, poco después enfermé. Sin embargo, tu llegada fue como un bálsamo para toda la familia.
No estaba acostumbrada a tratar con bebés (ni primos, ni vecinos ni hermanos pequeños de mis amigas…) me parecías muy chiquitina, muy frágil y delicada pero éramos nosotros los que nos creíamos fuertes y no lo éramos, porque a partir de ese momento descubrimos que haríamos cualquier cosa porque tu vida fuera lo más feliz posible.
He de reconocerte que sólo te he cambiado los pañales un par de veces y que sólo otro par te has quedado a dormir en mi casa (sobre todo porque al principio uniste el hecho de que yo apareciera por tu casa con la idea de que tu mamá se marchara) y pese a ello, sigues siendo mi niña. Antes de darme cuenta ya estabas ayudándome a montar los muebles de IKEA de la habitación de invitados, que ni corta ni perezosa te agenciaste como propia.

Y hoy ya cumples seis años. Hay muchísimas cosas que tienes que aprender y que vivir, y nosotros que aprender de ti y compartir contigo, de momento, ya sé quienes son los Gormiti.
Escuchar tu risa es terapéutico, y cuando nos aliamos las dos en contra de “los mayores” me hace sentirme feliz, como cuando tienes que repetir tu nombre dos veces para que la gente te entienda (sólo los mayores, tus amigos no tienen ningún problema) exactamente como pasó a mí.
Ya no me pides que no me vaya, sabes que me tienes ahí; ni que me case contigo, adoras al tío Carlos aunque sepas que ya no vive conmigo.
Tengo tantos recuerdos acumulados que creo que lo dejo aquí, antes de que me llames pesada, pero ten siempre presente que te quiero muchísimo, de aquí hasta el infinito, pasando por el cole, por el parque y por encima del mundo entero si te hace falta.

Feliz sexto cumpleaños, querida Arwen.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Necesito escribirte estas palabras

Necesito escribirte estas palabras, porque estoy al borde del colapso y me temo que tú, sí, tú, tienes la culpa de ello. Poquito a poco, como quien no quiere la cosa, te has ido introduciendo en mi vida, con una sonrisa, con unas canciones, con una sabiduría que me mata y me hace querer aprender contigo.
Necesito escribirte estas palabras porque añoro tu voz y tu mirada, sí, tu mirada, suena cursi, lo sé, pero me miras y me descolocas como te descolocas tú intentando seguir mis pasos de baile -como si yo fuera buena bailarina…-.
Necesito escribirte estas palabras porque yo ya no puedo hacer nada más para que te des cuenta de que quiero besarte -podría poner luces de neon, pero quizá quedaría un pelín chabacano- y que cuando hablo contigo me tiembla la voz, como si fuera una adolescente.
Necesito escribirte estas palabras porque me estoy transformando en algo que se me ha ido de las manos, en algo loco, en algo totalmente desconcentrado, en alguien que espera -y desespera- por saber qué ocurre aquí, contigo, con mi vida, con mis ganas de que me abraces, de sentir el roce de tu cuerpo y de reir contigo a todas horas.
Necesito escribirte estas palabras porque me niego rotundamente a dibujar corazones, porque quiero que me digas cómo hacer que me mires con los ojos con los que yo te miro, para que pierdas los nervios, los miedos, y te lances, porque yo ya no puedo hacer más, sólo esperar a que reacciones.
Necesito escribirte estas palabras para saber si crees que algún día, tal vez, quizás, tú también necesitarás escribirme algunas palabras.
sábado, 12 de marzo de 2011
Madrugada del sábado al domingo
Qué rápido se acostumbra una a lo bueno y qué miedo da perderlo...

y lo malo de tener tanto miedo, es que esperas la caída en cualquier momento y eso te hace enloquecer hasta tal punto, que tienes que reprimirte para no hacer cosas de las que luego te arrepientas y provoquen, precisamente, eso que tanto temes, perder lo bueno... o quizá es que sólo es la imaginación agitada por la esperanza lo que te hace creer que es bueno, cuando en realidad te estás engañando, y sabes que jamás lo conseguiste y que la naturaleza y las estadísticas han seguido su curso y ha pasado lo que ya te imaginabas y por lo que sentías tanto miedo.

y lo malo de tener tanto miedo, es que esperas la caída en cualquier momento y eso te hace enloquecer hasta tal punto, que tienes que reprimirte para no hacer cosas de las que luego te arrepientas y provoquen, precisamente, eso que tanto temes, perder lo bueno... o quizá es que sólo es la imaginación agitada por la esperanza lo que te hace creer que es bueno, cuando en realidad te estás engañando, y sabes que jamás lo conseguiste y que la naturaleza y las estadísticas han seguido su curso y ha pasado lo que ya te imaginabas y por lo que sentías tanto miedo.
viernes, 18 de febrero de 2011
Él y ella

Él era muy guapo. Ella mas bien normalita.
Él quiso ser su amigo. Ella también quiso.
Él era divertido. Ella le escuchaba y se reía.
Él se metió en problemas. Ella le ayudó.
Él fue a verla. Ella fue una perfecta anfitriona.
Él quiso sexo. Ella estuvo de acuerdo.
Él fue estupendo. Ella fue estupenda.
Él se marchó. Ella se quedó en casa.
Él quería seguir siendo su amigo. Ella quería seguir siendo su amiga.
Él se emborrachó. Ella le escuchó.
Él le regaló frases preciosas. Ella se fue dejando convencer.
Él empezó a comportarse de forma rara. Ella ya estaba cayendo a sus pies.
Él titubeaba. Ella estaba muy mayor para tanta tontería.
Él le dijo que se apartara si no creía en él. Ella se apartó.
De vez en cuando él la ve y se saludan.
De vez en cuando ella se pregunta si la volverá a llamar.
Él ya ha encontrado otra conquista que le ayude. Ella está feliz por no tener que preocuparse por él.
martes, 6 de julio de 2010
"Eres mi ex, mi mejor amiga y la persona a la que amo y creeme si te digo que las tres cosas son dificilmente compatibles"

¡Qué difícil es estar enamorado y no poder gritarlo a los cuatro vientos, que es lo que uno realmente quiere hacer cuando eso sucede! ¡Qué difícil es echar de menos a alguien y no poder decírselo! ¡Qué difícil es intentar ser una femme fatale cuando lo único que deseas son unos mimos, un abrazo, un beso...!
Hay quien sirve para ocultar todo esto, y hay quien lo pasa mal porque no se ve capaz, porque le consume la energía el no poder hacer lo que realmente quiere como darse la mano dando un paseo, tomarse algo en una terraza mirándose a los ojos de esa manera que le hace a uno pensar cuán afortunados que son, ir a buscarse al trabajo para darse una sorpresa...
El deseo es terrible cuando debe ser ocultado, se puede convertir en una losa, en algo que poco a poco te va mermando, porque no te parece justo, porque quieres más, necesitas más, y la impotencia hace mella.
Además, el amor es lo más maravilloso de este mundo, cualquier clase de amor, y debería respetarse, sea como sea, se ame a quien se ame...
Otra cosa diferente es poner freno a unos sentimientos para directamente no enamorarse de la persona errónea, tratar por todos los medios de mantener los pies en el suelo, ser fría, distante, no sentirse vulnerable ni frágil porque sino el golpe será aún más terrible. Puedes intentarlo, por supuesto, puedes ponerle todo el empeño que quieras, pero una cosa es cierta, si te estás enamorando, o crees que te has enamorado, o simplemente notas algo dentro difícil de catalogar pero que te hace querer estar con esa persona... entonces, olvídate de todo, porque aunque huyas, va a estar ahí, y cuando le vuelvas a ver, a oír, a hablar, explotará y ya no habrá vuelta atrás, y estarás en el primer párrafo de esta entrada de este blog extraño. Y es que aunque nos moleste... SOMOS HUMANOS
"Y aunque el mundo se hunda bajo mis pies, seguiré gritando tu nombre"
jueves, 8 de abril de 2010
Gracias Mary por enseñármelo.
Somos infalibles en nuestra elección de amantes,
especialmente cuando necesitamos a la persona equivocada.
Y esa es, por supesto, la adecuada para algo:
para castigarnos, defraudarnos, darnos por muertos o,
lo que es peor de todo,
darnos la impresión de que no es inadecuada, sino prácticamente perfecta,
para de este modo, colgarnos en el limbo del amor"
[HANIF KUREISHI]
especialmente cuando necesitamos a la persona equivocada.
Y esa es, por supesto, la adecuada para algo:
para castigarnos, defraudarnos, darnos por muertos o,
lo que es peor de todo,
darnos la impresión de que no es inadecuada, sino prácticamente perfecta,
para de este modo, colgarnos en el limbo del amor"
[HANIF KUREISHI]
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