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jueves, 1 de septiembre de 2011

Series: una terminada, Roma, y una que no, Ladrón de guante blanco

A pesar de que he visto muchas series en este verano, de momento sólo os recomiendo dos que pondré juntas para no seguir haciendoos esperar con novedades. Una sólo tiene dos temporadas que se ven en un abrir y cerar de ojos, y es Roma; la otra, tiene grabadas varias temporadas pero aún no ha terminado, se trata de Ladrón de guante blanco o en inglés, White collar.


ROMA es una serie que me recomendó mi amigo Hernán y fue eso mismo por lo que me propuse verla.
En su presentación de la serie la página web de la HBO proporcionaba la siguiente introducción a la historia:
"Medio siglo antes del nacimiento del cristianismo, Roma se ha convertido en la ciudad más poderosa del mundo, una metrópolis cosmopolita con un millón de personas y epicentro de un Imperio en extensión. Fundada sobre los principios del poder compartido y la feroz competencia personal, la República fue creada para impedir a cualquier hombre conseguir un poder absoluto. Es una sociedad donde los soldados pueden ascender por encima de los plebeyos para convertirse en héroes y aún en líderes de la República. Pero cuando la clase dirigente se hizo extravagante y rica, las instituciones se desmoronaron desgastadas por la corrupción y el exceso, y los viejos valores de disciplina espartana y unidad social cedieron ante un gran abismo entre clases."
Retratando las vidas y hechos de los ricos, los poderosos y hombres históricamente más significativos, la serie también se acerca a las vidas, fortunas, familias y conocidos de dos hombres comunes: Lucio Voreno y Tito Pullo, dos legionarios romanos que son mencionados históricamente por Julio César en los Commentarii de Bello Gallico.


«Había en esta legión dos centuriones muy valerosos, Tito Pulón y Lucio Voreno, a punto de ser promovidos al primer grado. Andaban éstos en continuas competencias sobre quién debía ser preferido, y cada año, con la mayor emulación, se disputaban la precedencia. Pulón, uno de los dos, en el mayor ardor del combate al borde de las trincheras: « ¿En qué piensas, dice, oh Voreno?, ¿o a cuándo aguardas a mostrar tu valentía? Este día decidirá nuestras competencias. » En diciendo esto, salta las barreras y embiste al enemigo por la parte más fuerte. No se queda atrás Voreno, sino que temiendo la censura de todos, síguele a corta distancia. Dispara Pulón contra los enemigos su lanza, y pasa de parte a parte a uno que se adelantó de los enemigos; el cual herido y muerto, es amparado con los escudos de los suyos, y todos revuelven contra Pulón cerrándole el paso. Atraviésanle la rodela, y queda clavado el estoque en el tahalí. Esta desgracia le paró de suerte la vaina que, por mucho que forcejaba, no podía sacar la espada, y en esta maniobra le cercan los enemigos. Acude a su defensa el competidor Voreno, y socórrele en el peligro, punto vuelve contra este otro el escuadrón sus tiros, dando a Pulfion por muerto de la estocada. Aquí Voreno, espada en mano, arrójase a ellos, bátese cuerpo a cuerpo, y matando a uno, hace retroceder a los demás. Yendo tras ellos con demasiado coraje, resbala cuesta abajo, y da consigo en tierra. Pulón que lo vio rodeado de enemigos, corre a librarle, y al fin ambos, sanos y salvos, después de haber muerto a muchos, se restituyen a los reales cubiertos de gloría. Así la fortuna en la emulación y en la contienda guío a entrambos, defendiendo el un émulo la vida del otro, sin que pudiera decirse cuál de los dos mereciese en el valor la primacía.»


César, Augusto y Marco Antonio son los hombres sobre los que se desarrollan los acontecimientos de las dos temporadas. Otros personajes de gran importancia en la trama son las mujeres. Atia de los Julio, interpretada por Polly Walker, es un personaje basado ligeramente en la figura histórica de Atia Balba Cesonia. Atia es una patricia manipuladora que al estallar el conflicto entre Julio César y Pompeyo el Grande no le importa quién gane con tal de que ella esté en el bando vencedor. Así, tan pronto ofrece a su hija Octavia como esposa a Pompeyo, como anima a su hijo Octavio a cultivar la amistad con su tío César. Por otro lado, tiene una gran rivalidad con el personaje de Servilia, basada en Servilia Cepionis, madre de Bruto. En la serie es enemiga acérrima de Atia, excepto en público.
Lucio Voreno es interpretado por Kevin McKidd (que hace de pareja de Christina en Anatomía de Grey), basado, como hemos indicado arriba, en el personaje del mismo nombre que Julio César nombra en su libro De Bello Gallico (Comentarios sobre la Guerra de las Galias) en el que dice era centurión y rivalizaba con Tito Pullo, también centurión. En la serie, es un centurión de la 13ª legión romana, compañero inseparable de Tito Pullo y casado con Niobe. Sus acciones en la serie son esenciales para el desarrollo de los acontecimientos históricos.


Tito Pullo es interpretado por Ray Stevenson y está también basado en el personaje del mismo nombre que Julio César nombra en De Bello Gallico. En la serie es un soldado de la 13ª legión romana, fiel amigo de Voreno. Personaje violento y oscuro, a lo largo de la serie encuentra su camino.



Por lo que recomiendo la serie es que es la que mejor ha escenificado cómo era la vida realmente en Roma en aquella época, los decorados son impresionantes y si os gusta la arquitectura o la arqueología, vais a estar todo el rato con la boca abierta, pero todo ello sin dejar de tener suspense, emoción y aventuras, sobre todo para los no muy puestos en Historia.

Ladrón de guante blanco o White collar



Al principio cuando comencé a verla me dije "otra serie más de alguien (escritor, forense, etc.) ayudando al FBI con chico mono de protagonista". Pues no, es mucho más, lo que pasa es que hay que darle la oportunidad, como a Fringe y ya que la han estrenado en Cuatro, pues ahí voy con mi reseña.
Neal Caffrey, un estafador, falsificador y ladrón, es capturado después de una persecución de tres años con el FBI. Con tres años cumplidos en la prisión, se escapa de una prisión federal de máxima seguridad para encontrar a Kate, su ex-novia. Peter Burke, el agente del FBI que inicialmente capturó a Caffrey, lo encuentra en un callejón sin salida en su búsqueda y vuelve a la cárcel con él. Esta vez, sin embargo, Burke debe tener una reunión con Caffrey. En esta reunión, Caffrey propone un trato: le ayudará a atrapar a los criminales como parte de un programa de trabajo de liberación, o lo que es lo mismo, hacerlo en la calle con una tobillera localizadora en todo momento. Burke está de acuerdo y después de la captura exitosa de varios delincuentes de guante blanco, Caffrey parece que le ha demostrado a Burke que no tratará de escapar de nuevo.
Lo mejor, sin duda, la trama que se desarrolla a lo largo de todas las temporadas, no los casos concretos de cada episodio, y sobre todo, sobre todo, la relación entre Burke y Caffrey... ¿sigue siendo ladrón? ¿se ha reformado? ¿o no? ¿o parece que sí? ¿y por qué otra vez parece que no? Es como el juego del gato y el ratón.
Matthew Bomer da vida al guapísimo y encantador ladrón.

mientras que Tim DeKay hace de agente del FBI.

y para los que ya tenemos unos añitos, deciros que la que hace de esposa de nuestro agente es nada más y nada menos que Tiffani Thiessen (antes con un Amber entre medias) y que algunos recordarán por Salvados por la campana o Sensación de Vivir, mucho más guapa para mí con los años.

Por último, no hay que olvidarse del genial Mozzie, otro estafador e íntimo confidente de Neil, una persona habilidosa en muchos aspectos (por ejemplo tiene memoria fotográfica). Está interpretado por Willie Garson.


Además, los seguidores estamos de enhorabuena, porque USA Network confirma que renueva 'Ladrón de guante blanco' por una cuarta temporada, y es que la tercera se quedó con un final que le hace a una comerse las uñas.

martes, 19 de abril de 2011

Cementerios, porque no todo es el terror en estado puro II. Catacumbas de Roma y París

Las catacumbas son por encima de todo, cementerios. Las múltiples galerías o corredores que se multiplican en todas ellas no son sólo para acceder de un lugar a otro sino que están destinados a ser ellos mismos un cementerio. Sus paredes están repletas de nichos donde se disponen los cuerpos en horizontal por niveles. En algunas hay hasta doce niveles y en otras tan sólo tres. Todo depende de la altura de la galería construida además de la solidez de la roca. Los corredores son largos y estrechos, tan estrechos que malamente pueden caber dos personas que se crucen. Se cortan los unos a los otros de mil maneras y el resultado es un verdadero laberinto que puede llegar a ser peligroso si no hay un guía conductor.

Estas antiguas catacumbas se construyeron por primera vez sobre el siglo II DC, pero través de los siglos, fueron saqueadas y destruidas. Al principio las paredes no tenían ningún tipo de ornamentación, sólo tomaron como práctica el fijar en los muros monedas y camafeos y de este modo señalar la fecha. Esta costumbre ha facilitado mucho el estudio y la datación a los arqueólogos. Algunas monedas llevan la efigie de Domiciano (51-96), incluso de emperadores más antiguos (como Vespasiano o Nerón). Sólo más tarde y durante los periodos de calma en que no había persecuciones, se fueron llenando las paredes de pinturas
Por lo general el espacio consta de diversos núcleos, dispuestos en pisos, casi siempre excavados en distintas épocas. Cada piso tenía su entrada propia hasta que con el tiempo se fueron comunicando y quedaron reunidos.
En las catacumbas podemos distinguir varias partes: un trazado laberíntico de galerías denominado "criptas", las cuales a veces se ensanchan formando una especie de cámaras poligonales llamadas "cubículos", donde se enterraban los muertos por martirio. Es frecuente que estos cubículos estén decorados con pintura mural al fresco.
Las fosas de enterramiento excavadas en las paredes de las catacumbas podían ser de dos tipos: rectangulares, denominadas loculi o semicirculares, llamadas arcosolio.
Las Catacumbas de Santa Domitila, Santa Priscila, San Calixto y San Sebastiano son las más visitadas. Ganaron fama como refugio para los cristianos cuando una ley impedía que el ejército entrara en ellas. Debajo de la Iglesia de San Sebastiano, en las catacumbas homónimas junto a la Vía Appia Antica, hay un templo cristiano antiguo, en cuyas paredes se pueden leer los grafittis en latín que los peregrinos escribían, pidiéndole favores a "Pietros et Paulus" y asegurando en latín que "Claudio estuvo aquí". Y debajo de él se encuentra un templo pagano anterior dedicado a la Diosa Mitra, decorado con flores de yeso en tonos pastel.
Existe un gran nicho en el cual fue colocado el sarcófago que contiene el cuerpo de Cecilia, que permaneció allí hasta el año 821 cuando el papa San Pascual I lo hizo transportar al Trastévere, a la basílica dedicada a ella.

La estatua, ahí colocada, es una copia de la célebre estatua de Esteban Maderno (1566-1636), esculpida en 1599, cuando se hizo el reconocimiento de los restos mortales de Cecilia. Estos fueron hallados en la posición reproducida por el escultor. Maderno quiso también poner de relieve el corte de la espada en el cuello y la posición de los dedos: tres abiertos en la mano derecha y un dedo abierto en la izquierda. Conforme a la tradición, la santa quiso manifestar así su fe en la Unidad y en la Trinidad de Dios.
La cripta había sido embellecida con mosaicos y pinturas. De estas últimas quedan ahora algunas imágenes. En la pared izquierda, junto al lugar de sepultura de la mártir, en alto está representada Santa Cecilia en actitud de orante; abajo, en un pequeño nicho, se encuentra la imagen de Cristo "Pantocrátor" (Omnipotente), que sostiene el Evangelio. Al lado, está la imagen de San Urbano, papa y mártir, contemporáneo de Santa Cecilia, unido en la pasión a la mártir. En la cavidad del lucernario se admira la cruz entre dos ovejitas y las imágenes de los mártires Polícamo, Sebastián y Quirino.


En la Vía Véneto 27 se encuentra la Iglesia de Santa María della Concezione. Ella guarda una cripta impresionante hecha con huesos de monjes capuchinos. Húmeros, pelvis, omóplatos, costillas y cráneos de 4.000 monjes capuchinos muertos forman decorativas lámparas, cruces, ornamentos en la pared y candelabros. ¿Por qué hicieron eso? Un cartel indica que lo han hecho para recordarnos cuán breve es nuestro paso por la vida.
Y ahora pasemos a otras catacumbas, esta vez, las de París.


PARÍS

En esta entrada sólo hablaré de las catacumbas de esta ciudad tan especial para mí, ya que todos sus cementerios cuentan con cosas atrayentes y curiosas, por lo que eso constará en otra ntrada posterior.
Las Catacumbas de París (en francés Les Catacombes), conocidas como Les carrières de Paris, son una red de túneles y cuartos subterráneos localizados en lo que, durante la era romana, fuesen minas de piedra caliza. Las minas fueron convertidas en un cementerio común a finales del siglo XVIII cuando, debido a las epidemias y enfermedades que sufría la población por culpa de las inhumaciones y las fosas comunes, se trasladaron, en 15 meses, aproximadamente seis millones de huesos de diferentes cementerios. Los huesos se apilaron en las paredes de las catacumbas, formando una especie de muralla.


Su nombre oficial es "Les carrières de Paris", en francés, pero son ampliamente conocidas como "las catacumbas". Aunque su visita oficial solamente comprende las minas del decimocuarto "arrondissement", o decimocuarto municipio, también existen minas en el quinto, sexto, duodécimo, decimotercero, decimocuarto, decimoquinto y decimosexto arrondissement., con 1′7 Km. de longitud situados a 20 metros bajo el suelo.

El uso de estas desgastadas minas, para el almacenaje de huesos humanos, fue establecido en 1786 por Monsieur Thiroux de Crosne, teniente general de la policía, y por Monsieur Guillaumont, inspector general de las minas; todo eso debido principalmente al exceso de restos humanos que llenaban los cementerios de la ciudad; al mismo tiempo, el distrito de Les Halles sufría de enfermedades debidas a la contaminación por el manejo inapropiado de estos cadáveres, especialmente en el cimetière des Saints-Innocents (Cementerio de los Santos Inocentes).
Restos provenientes del cementerio Saint Nicolas des Champs fueron los primeros en ser trasladados. Cadáveres de las muertes causadas por desórdenes en Place de Greve, el Hotel de Brienne y Rue Meslee, fueron puestos en las catacumbas el 28 y 29 de agosto de 1788.
Aproximadamente 15 meses fueron necesarios para trasladar millones de huesos provenientes de multitud de cementerios, lo cual se llevaba a cabo durante las noches, cruzando la ciudad en carruajes, finalizando en la década de 1870, acumulando los restos de aproximadamente 6 millones de parisienses.

Las paredes de las catacumbas están cubiertas por grafitis, que datan desde el siglo XVIII en adelante. Victor Hugo basó su célebre novela Los Miserables en el conocimiento que poseía acerca del sistema de túneles que comprenden las catacumbas. En 1871 la Comuna de París asesinó a un grupo de monárquicos en una de las cámaras. Durante la Segunda Guerra Mundial miembros parisinos de la Resistencia francesa utilizaron este sistema de túneles. De igual manera, durante este período, soldados alemanes establecieron un búnker subterráneo en las catacumbas, debajo de Lycee Montaigne, una escuela secundaria en el sexto arrondissement.
Hoy en día, las catacumbas se han llenado de graffitis y obras de arte en forma de galería de modernos exploradores urbanos. Además, se descubrió que se realizaban ritos satánicos en las catacumbas. Por esta razón las autoridades han decidido cerrar las catacumbas al gran público, excepto un pequeño tramo para visitas turísticas. Hasta se comenta que hay un servicio especial de policías de catacumbas que vigilan que ningún satánico o artista urbano entre a las catacumbas sin autorización.


El pequeño tramo turístico empieza en la Plaza Denfert-Rochereau, desde donde bajas hacia las entrañas por una interminable escalera, caminas por un pasillo con poca luz y llegas, por fin, a una sala donde empieza el verdadero recorrido. Una placa del poeta Jacques Dellile avisa: ”Arrete. C’est ici l’Empire de la mort” (Parad, aquí está el imperio de la muerte).

martes, 12 de abril de 2011

Cementerios, porque no todo es el terror en estado puro I. Praga y Roma

Si hay algo que siempre me ha gusta han sido los cementerios aunque la verdad sea dicha, de diferente manera según avanzaban los años. Hoy os voy a poner aquí una selección de cementerios más o menos importamtes, más o menos famosos, pero todos con algo interesante en su interior. A la mayoría de ellos los he visitado, y los que no, espero hacerlo pronto. Por otra parte, comentaros que si os gusta la entrada, hay varios libros que hablan precisamente de estos lugares tan evitados por la mayoría, auqnue se pierdan rincones únicos que realmente merecen la pena.
PRAGA


El cementerio judío se creó en 1439 (así data la primera lápida de Avigdor Karo. Tienen sepultadas treinta mil personas desde 1439 hasta 1787 en el pequeño cementerio judío que marca el centro exacto del barrio. No hay lujosos panteones, ni monumentos de costosos mármoles, no hay flores, ni adornos, ni cruces, ni estatuas… allí solo encontraremos miles de lápidas amontonadas sin orden ni concierto, como si en un juego macabro hubiesen sido colocadas azarosamente por manos invisibles en lejanas noches oscuras y silenciosas.



Quita el aliento ver esa cantidad enorme de piedra gastada y renegrida, arrumbadas, inclinadas y apiladas unas sobre otras, como peleando un lugar en el recuerdo. Todas están protegidas por un techo verde de robles y castaños. Parece, de hecho, sacado de un cuento gótico o de una película de Tim Burton.


De los famosos enterrados, el más conocido de todos es el gran erudito y maestro religioso Judá Loew ben Bezalel, conocido como el rabino Loew (d. 1609), que se asocia con la leyenda del Golem, un muñeco de barro creado por Loew para defender a los judíos de Praga, pero que enloqueció y no pudo cumplir su tarea.



La parte triste de la historia, sin embargo, no está en este cementerio de los que murieron en paz, sino en el Museo Estatal Judío que exhibe candelabros y estrellas de David que se pudieron recuperar después de los destrozos y saqueos sufridos por el barrio en la Segunda Guerra.


ROMA


Es un encantador jardín arbolado, donde yacen las tumbas de algunos de los alemanes e ingleses más famosos del siglo XVIII. Antes de llegar, en la misma calle sorprende la visión de la extraña pirámide tipo egipcia que mandó a construir el pretor (juez) romano Cayo Cestio en el año 12 a.C., cerca de la Porta di San Paolo, para que le sirviera de mausoleo. El cementerio protestante funciona como tal desde 1738 para los no católicos de Roma, y se le llama también en Cementerio de los Poetas.
Yacen los restos de cuatro mil almas, en su mayoría extranjeras, de protestantes, ateos y judíos, a quienes los cementerios católicos por su condición de "diferentes" no quisieron dar descanso eterno.

Entre sus intrincados senderos se encuentra la tumba del famoso poeta romántico John Keats, muerto de tuberculosis en 1821, cuyo epitafio reza con humildad: "John Keats, joven poeta inglés: aquí yace uno poeta cuyo nombre fue escrito en el agua". A su lado se guardan los restos de su amigo y poeta Joseph Severn (fallecido en 1879).

Muy cerca, también, se encuentra la tumba de Percy Bysse Shelley, quien escribió "Pensar que uno puede ser enterrado en un lugar tan dulce, hace que uno se enamore de la muerte", escribió tras visitar el camposanto poco antes de que se ahogara en las costas del mar Tirreno frente a la región de Toscana. Su vida fue tan romántica como su obra: estando casado, huyó a Roma con la novelista Mary Wollstonecraft (conocida más tarde como Mary W. Shelley), hija de la homónima primer feminista del mundo y autora de Frankenstein. Cultivó la amistad con el poeta Lord Byron hasta que en 1822, poco antes de cumplir los 30 años, Shelley murió ahogado en una tormentosa travesía en barco de Livorno a La Spezia.

El cementerio de los protestantes, como también se le conoce, parece haber superado los problemas de abandono que le hicieron ser incluido en 2006 en la triste lista del Fondo de Monumentos Históricos del Mundo, que agrupa los cien lugares del planeta que corren más peligro.

Ahora sus monumentos, sus estrechos caminos, sus mausoleos extravagantes y estatuas espectaculares, donde campan a sus anchas los gatos romanos, han recuperado su idílica atmósfera y romántico encanto.

Gracias a las donaciones privadas, pues no existe financiación pública, vuelve a ser uno de los espacios más especiales de la Ciudad Eterna.

El camposanto está gestionado por las embajadas de catorce países, que tienen enterrados una importante representación de sus compatriotas, como Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania o Rusia, y también se ocupan de cuidarlo decenas de voluntarios, enamorados de sus recovecos y sus misterios.
Su añejo esplendor sigue intacto, a pesar de todos los problemas, y resulta siempre un oasis de descanso y de retiro del ruido ensordecedor de la caótica Roma; un lugar donde relajarse con la literatura. Basta con leer extractos de poesías o de grandes obras literarias inscritas en las tumbas.

"Nada en él se deshará, pues el mar cambia todo en un bien maravilloso", se lee en la tumba de Shelley, una frase que su amigo Lord Byron hizo grabar de un pasaje de "La tempestad" de Shakespeare.


Es, además, un extraordinario museo a cielo abierto gracias a la belleza de esculturas como la de la tumba de Emelyn Story, para quien su marido, el escultor estadounidense William Story, alzó un ángel que llora sobre la lápida cubriéndose el rostro con el brazo