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martes, 22 de marzo de 2011

Hablemos de... Asertividad


DEFINICIÓN
La asertividad es un comportamiento comunicacional maduro en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia, aceptando que la postura de los demás no tiene por qué coincidir con la propia y evitando los conflictos de forma directa, abierta y honesta.
Además de reflejarse en el lenguaje hablado se manifiesta en el lenguaje no verbal, como en la postura corporal, en los ademanes o gestos del cuerpo, en la expresión facial, y en la voz. Algunas reglas básicas que es conveniente practicar delante del espejo son: mantener una posición erguida del cuerpo; hablar de forma clara, audible y firme; no hablar en tono de lamentación ni de forma apologística, y utilizar gestos y expresiones del rostro para hablar.
Una persona asertiva suele ser tolerante, acepta los errores, propone soluciones factibles sin ira, se encuentra segura de sí misma y frena pacíficamente a las personas que les atacan verbalmente, impidiendo que seamos manipulados por los demás en cualquier aspecto y es un factor decisivo en la conservación y el aumento de nuestra autoestima, además de valorar y respetar a los demás recíprocamente.
Parte de la idea de que todo ser humano tiene ciertos DERECHOS:


1. Derecho a decir la verdad. Aunque moleste a los demás.
2. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad.
3. En ocasiones, derecho a ser el primero.
4. Derecho a equivocarse y a hacerse responsable de sus propios errores.
5. Derecho a tener sus propios valores, opiniones y creencias.
6. Derecho a tener sus propias necesidades y que éstas sean tan importantes como las de los demás.
7. Derecho a experimentar y a expresar los propios sentimientos y emociones, haciéndose responsable de ellos.
8. Derecho a cambiar de opinión, idea o línea de acción.
9. Derecho a protestar cuando se es tratado de una manera injusta.
10. Derecho a cambiar lo que no nos es satisfactorio.
11. Derecho a detenerse y pensar antes de actuar.
12. Derecho a pedir lo que se quiere.
13. Derecho a ser independiente.
14. Derecho a superarse, aun superando a los demás.
15. Derecho a que se le reconozca un trabajo bien hecho.
16. Derecho a decidir qué hacer con el propio cuerpo, tiempo y propiedades.
17. Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer.
18. Derecho a ignorar los consejos de los demás.
19. Derecho a rechazar peticiones sin sentirse culpable o egoísta.
20. Derecho a estar solo aún cuando otras personas deseen nuestra compañía.
21. Derecho a no justificarse ante los demás.
22. Derecho a decidir si uno quiere o no responsabilizarse de los problemas de otros.
23. Derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás.
24. Derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás.
25. Derecho a elegir entre responder o no hacerlo.
26. Derecho a sentir y expresar el dolor.
27. Derecho a hablar sobre un problema con la persona implicada y, en los casos límite en los que los derechos de cada uno no estén del todo claros, llegar a un compromiso viable.
28. Derecho a hacer cualquier cosa mientras no se violen los derechos de otra persona física o moral.


TÉCNICAS ASERTIVAS
Para llegar a ser una persona asertiva hay que aprender a evitar la manipulación. Inevitablemente, nos encontraremos con estratagemas que intentarán impedir nuestros objetivos, desarrolladas por aquellos que pretenden ignorar nuestros deseos. Las técnicas que se describen a continuación son fórmulas que han demostrado ser efectivas para vencer dichas estratagemas y que sirven perfectamente en las relaciones interpersonales de todos los jóvenes en sus situaciones cotidianas.
Técnica del disco roto. Repita su punto de vista con tranquilidad, sin dejarse ganar por aspectos irrelevantes (Sí, pero… Sí, lo sé, pero mi punto de vista es… Estoy de acuerdo, pero… Sí, pero yo decía… Bien, pero todavía no me interesa).
Técnica del acuerdo asertivo. Responda a la crítica admitiendo que ha cometido un error, pero separándolo del hecho de ser una buena o mala persona. (Sí, me olvidé de la cita que teníamos para comer. Por lo general, suelo ser más responsable).
Técnica de la pregunta asertiva. Consiste en incitar a la crítica para obtener información que podrá utilizar en su argumentación. (Entiendo que no te guste el modo en que actué la otra noche en la reunión. ¿Qué fue lo que te molestó de él? ¿Qué es lo que te molesta de mí que hace que no te guste? ¿Qué hay en mi forma de hablar que te desagrada?)
Técnica para procesar el cambio. Desplace el foco de la discusión hacia el análisis de lo que ocurre entre su interlocutor y usted, dejando aparte el tema de la misma. (Nos estamos saliendo de la cuestión. Nos vamos a desviar del tema y acabaremos hablando de cosas pasadas. Me parece que estás enfadado).
Técnica de la claudicación simulada (Banco de niebla). Aparente ceder terreno sin cederlo realmente. Muéstrese de acuerdo con el argumento de la otra persona pero no consienta en cambiar de postura (Es posible que tengas razón, seguramente podría ser más generoso. Quizá no debería mostrarme tan duro, pero…).
Técnica de ignorar. Ignore la razón por la que su interlocutor parece estar enfadado y aplace la discusión hasta que éste se haya calmado (Veo que estás muy trastornado y enojado, así que ya discutiremos esto luego).
Técnica del quebrantamiento del proceso. Responda a la crítica que intenta provocarle con una sola palabra o con frases lacónicas (Sí… no… quizá).
Técnica de la ironía asertiva. Responda positivamente a la crítica hostil (Gracias…).
Técnica del aplazamiento asertivo. Aplace la respuesta a la afirmación que intenta desafiarle hasta que se sienta tranquilo y capaz de responder a ella apropiadamente. (Prefiero reservarme mi opinión al respecto… No quiero hablar de eso ahora).



ESTRATEGIAS DE BLOQUEO


Te resultará de utilidad prepararte contra ciertas estrategias típicas que intentarán bloquear y atacar tus respuestas asertivas. Algunas de las más enojosas son:
Reírse. Responder a su reivindicación con un chiste (¿Sólo tres semanas tarde? ¡Yo he conseguido ser todavía menos puntual!) Utilice en estos casos la técnica para procesar el cambio (Las bromas nos están apartando del tema) y la del disco roto (Sí…, pero).
Culpar. Culparle a usted del problema (Haces siempre la cena tan tarde que luego estoy demasiado cansado para lavar los platos) Utilice la técnica de la claudicación simulada (Puede que tengas razón, pero tú estás rompiendo tu compromiso de lavar los platos), o simplemente no se muestre de acuerdo (Las diez es una buena hora para lavar los platos)
Atacar. Consiste en responder a su afirmación con un ataque personal del siguiente tipo: "¿Quién eres tú para molestarte porque te interrumpan? ¡eres la fanfarrona más grande que conozco!" Las mejores estrategias en estos casos son la técnica de la ironía asertiva (Gracias) junto con la del disco roto o la de ignorar (Veo que estás de mal humo, ya hablaremos más tarde).
Retrasar. Su reivindicación es recibida con una "Ahora no, estoy demasiado cansado" o "Puede que en otra ocasión…" Utilice en estos casos la técnica del disco roto o insista en fijar una fecha para discutir el asunto.
Interrogar. Consiste en bloquear cada una de sus afirmaciones con una serie continuada de interrogantes: "¿Por qué te sientes así?… Todavía no sé por qué no quieres ir… ¿Por qué has cambiado de opinión?" La mejor respuesta es utilizar la técnica para procesar el cambio (Porque no es ese el problema. La cuestión es que no quiero ir esta noche).
Utilizar la autocompasión. Su reivindicación es recibida con lágrimas y con la acusación implícita de que usted es un sádico. Intente seguir adelante con su guión, utilizando la técnica del acuerdo asertivo (Sé que te resulta doloroso, pero tengo que resolverlo).
Buscar sutilezas. La otra persona intenta discutir sobre la legitimidad de sus sentimientos o sobre la magnitud del problema, etc., para así distraer su atención. Utilice en estos casos la técnica para procesar el cambio (Nos estamos entreteniendo en sutilezas y apartándonos de la cuestión principal), junto con la reafirmación de su derecho a sentirse como se siente.
Amenazar.Su interlocutor intenta amenazarle con frases como esta: "Si sigues con la misma cantinela, vas a tener que buscarte otro novio" Utilice en estos casos la técnica del quebrantamiento del proceso (Quizá) y la de la pregunta asertiva (¿Por qué te molesta mi petición?) También puede utilizar la técnica para procesar el cambio (Eso suena a amenaza) o la de ignorar.
Negar. Consiste en hacerle creer que usted se equivoca: "Yo no hice eso" o "De verdad que me has malinterpretado" Reafírmese en lo que ha observado y experimentado y utilice la técnica de la claudicación simulada (Puede parecer que estoy equivocado, pero he observado que…).
MÁS TÉCNICAS ASERTIVAS
Rehusar peticiones.

No se han de dar excusas, aunque sí razones, respuestas concisas y, en el caso apropiado, proponiendo una alternativa. Ante la negativa se suelen producir las siguientes manipulaciones:
- Halago: Vaya siempre creí que eras una persona generosa...
- Critica: Vaya, siempre tienes algún problema para...
- Provocar pena: Sabes que no te lo pediría si no estuviera sin blanca...
- Excepción: Nunca te había pedido hasta ahora... ni te lo volver a pedir jamás.
- Última vez: Te prometo que esta es la última vez que te lo pido.
- Inducción de culpa: Sinceramente me dejas muy mal si te niegas a...


Resistir la tentación.

A veces los demás nos invitan amablemente a hacer cosas o consumir productos apetitosos pero perjudiciales o inadecuados para nosotros. Frente a estas tentaciones podemos claudicar contra nuestro íntimo deseo por tener pensamientos tales como:
- Debería contentar a todo el mundo.
- Debo ser agradable.
- Es terrible herir o defraudar a los demás, por lo que debe evitarse a toda costa.
- Es imposible decir "no" sin que se ofendan o sufran los demás.

También podemos ser inhibidos por miedos como:
- La otra persona será agresiva conmigo o no le agradara si no hago lo que él quiere.

Responder a la crítica.

Lo ideal el reconocer los aspectos reales de la crítica, sin ser defensivo o contraatacar al otro, sin aceptar por ello los aspectos exagerados o deformados que están mezclados con la crítica ajustada.

Podemos tener ideas inhibidoras como:
- Nunca debería herir a nadie, si cometo un error es que mis capacidades son cuestionables.

Solicitar un cambio de comportamiento molesto.

Indicamos claramente lo que deseamos con tono firme, pero no demasiado agresivo.
Los pensamientos inhibidores pueden ser:
- No tengo derecho a pedir cambios el comportamiento de los demás.
- Es más fácil aprender a convivir con los demás cediendo para que no exista mucha violencia y porque no son tan graves después de todo.
- Solicitar cambios y ponerse violentos es la misma cosa.

Discrepar de los demás.

No tener vergüenza en usar el pronombre "yo" y crear argumentos como:
- Yo creo que otra forma de ver las cosas o ¿alguna vez lo has visto desde este punto de vista?

Podemos dejarnos arrastrar por creencias irracionales tales como:
- Mis opiniones no san tan valiosas como las de los demás.
- Los otros me rechazarán si discrepo.
- Pensarán que estoy presumiendo.
- Puede que diga una barbaridad que me ponga en evidencia.

Resistir la interrupción de los otros.

Para ello hacer gestos, lo evidentes que sea necesario, tales como levantar la mano para indicar "espera un momento" y frases directas como "me gustaría terminar la frase", "espera a que acabe de hablar para decir lo que desees".

Si nos oponen una tenaz resistencia, utilizar un tono de voz más alto de lo usual, sin dejar excesivas pausas, mirando directamente a los ojos del interlocutor e indicar en la conversación información de la duración de lo que se quiere comunicar como por ejemplo:
- En primer lugar,.. En segundo...
- Sólo quería añadir un par de detalles finales y rogarte que me des tu opinión.

Reconocer un error.

Ocultar nuestro error puede ser en ocasiones más una muestra de debilidad que una precaución. Desde luego puede hacerse de una forma digna y natural, expresando el justo desagrado por habernos equivocado, pero sin dar permiso con ello a críticas exageradas o indebidas (como "siempre haces lo mismo", "eres un desastre", "no hay forma de que hagas algo a derechas").

Un ejemplo de forma "digna" de reconocer un error podría ser:
- Siento reconocer que me equivocado en la realización de esta tarea, desde luego tomar buena nota de ello.

Pensamientos erróneos que nos pueden inhibir o bloquear son los de la auto-exigencia y el perfeccionismo:
- Nunca debería cometer un error.
- Si fallo es que soy un desastre total.
- Es imperdonable que una persona como yo pueda fallar.

Admitir ignorancia.

Se trata de hacer evidente, en lugar de disimular, que no conocemos o recordamos algo. Es ideal hacerlo con sinceridad, naturalidad, sin mostrar sumisión ni agresión.

Pensamientos erróneos:
- Es imperdonable que yo lo ignore.
- Pensarán que soy estúpido.




Acabar una interrelación.

Para terminar una conversación que no deseamos continuar hemos de afirmar con nuestro "derecho a elegir", expresándonos de una forma clara pero firme, por ejemplo:
- Perdone, siento tener que interrumpirle, pero ahora tengo que irme.
- Disculpe, pero no quiero comprar nada.
Pensamientos erróneos:
- Sería de mala educación interrumpir a una persona que desea hablarme.
- Se podría ofender o podría herir a esta persona si le niego la conversación.

Aceptar cumplidos.

Podemos recibir halagos sinceros o manipuladores. En el caso de recibir sinceros cumplidos lo ideal es aceptarlos, en vez de rechazarlos para no aparecer soberbios, aceptando la intención, y sin necesidad de "devolver" los cumplidos de una forma automática, ni minimizar artificialmente nuestros m ritos para que nos vean humildes, ni negar lo que los demás admiran como si fuera una falsa percepción.

Ejemplo:
- Te ha salido muy bien el trabajo hoy.
- Gracias, he hecho lo posible para ello. (En comparación de: "en realidad no tiene importancia", "eres benévolo, porque no te has fijado en que hay una imperfección...","tú sí que lo haces bien de veras…").
- Este vestido te sienta bien.
- Te agradezco tu opinión, así me encuentro más segura con ella.(En comparación de: "eso es que estas hoy de buen humor", "tú sí que tienes buen gusto...", "no hay para tanto…").
Aceptar o rechazar compañía.

En ocasiones parece que queramos amargarnos la vida, porque aceptamos la compañía de quien no deseamos y rechazamos o espantamos la de quien nos cae bien.

El comportamiento asertivo busca nuestro auténtico deseo y nos pide que seamos coherentes, rechazando a quien queremos eludir, con la firmeza y atrevimiento necesarios, y aceptando realmente a quien nos cae bien de una forma directa.

Comportamiento de acercarse:
- Sonreír, mantener la mirada, dar información verbal positiva, orientar el cuerpo hacia el interlocutor, no disimular nuestra simpatía, responder con frases abiertas utilizando la respuesta-pregunta: ¿Viene mucho por aquí?, Sí, y ¿usted?, es la primera vez que le veo.

En ocasiones se corre el error de responder de forma opuesta a la que desearíamos por temor a que se malinterprete nuestro interés.

Comportamiento de rechazo:
- No mostrar un falso interés por educación, haciendo preguntas que alargan la conversación innecesariamente. Ser claros, diciendo escuetamente lo justo para que la persona capte nuestro desinterés, y si la persona no se da por aludida pasar a una estrategia directa de irse, dirigirse a otra persona o decirle que se está tomando excesivas libertades.
- Combatir la sensación de escrúpulo pensando "tengo derecho a decir no a los deseos de los demás".


Iniciar conversaciones.

Es normal que romper el hielo del silencio implica un cierto riesgo e incomodidad hasta que no se ve que la relación con el otro es segura. Los modos más usuales de iniciar una conversación son:
- Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común.
- Hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo ("que puntual has venido", "qué vestido tan original").
- Hacer una observación o pregunta casual sobre lo que la otra persona está haciendo. Preguntar si puede uno unirse a la otra persona o pedirle que se una a usted.
- Ofrecer algo a la otra persona.
- Dar la opinión o compartir la experiencia de lo que dice la otra persona.
- Saludar a la otra persona y presentarse a uno mismo.

Formas de meter la pata y crear una mala receptividad, comentarios inadecuados:
- Hacer comentarios demasiado personales (ejemplo. "estoy peleado con mi pareja")
- Hablar de forma negativa o con sarcasmo (ejemplo. "parece esto un entierro")
- Hablar de forma crítica (ejemplo. "nunca llegan a tiempo")
- Expresar contenidos ofensivos (ejemplo. "parece gorda como una foca")
- Los contenidos dogmáticos, prejuiciosos u ofensivos ("me caen mal las personas que usan sombrero", "nunca me casaría con una persona de otra religión", "los gitanos son sucios").
- Postura incorrecta, ausencia de contacto ocular.
- Voz demasiado baja o demasiado alta.
- La sensibilidad exagerada al rechazo o al miedo a replicas hostiles.

Mantener conversaciones.

Es el arte de mantener el equilibrio entre escuchar y hablar, haciendo que nuestra participación sea agradable.

Algunas conductas útiles son:
- Mirar a la otra persona.
- Dar señales de que escucha a la otra persona ("Ajá", "humm", "ah!", "claro") y con la cabeza asintiendo o con otra expresión acorde que de la sensación que estamos recibiendo lo que el otro dice sin indiferencia.
- Respetar el turno (no interrumpir sin dejar al otro expresarse, a no ser que se esté propasando).
- Hablar algo que esté relacionado con lo que la otra persona dice o sino avisar de que cambiamos de tema. ("cambiando de tema..", "aunque no tenga nada que ver con lo anterior..", "dejando el tema..", "si me permites ahora comentar otra cosa distinta..").
- Usar información sobre uno mismo y también la que se ha obtenido en la conversación a base de preguntas y comentarios. Intercalar el escuchar a la otra persona con hablarle.
- No hablar o escuchar demasiado. Iniciar temas de conversación y cambiar cuando comience a ser aburrido.
- Pregunte sobre la otra persona.
- Responder de forma abierta -con algo más de un si o un no- para que la otra persona tenga un cabo donde agarrarse.
- No piense que sus opiniones son estúpidas o sus conversaciones son aburridas, sino que cada cual debe cambiar la conversación si no le resulta grata.


Pedir favores.

Los demás no tienen por qué saber en general lo que deseamos o necesitamos en un momento dado, sino que más aconsejable dar señales, indicios claros que orienten a la persona de nuestras propias necesidades o deseos sinceros. La conducta del otro nos dice si le hemos informado adecuadamente o no.

Conductas útiles para pedir son:
- Mantener un buen contacto ocular, tono de voz normal (no pedigüeño o infantilizado) y posición corporal digna, ofrecer razones (no excusas) de lo que se pide, indicando claramente lo que deseamos.

Temores contraproducentes son:
- El miedo a que se nos niegue el favor (el otro tiene ese derecho, que debemos aceptar).
- Quedar obligados a la otra persona (de forma caprichosa o despótica, aunque ello no excluye el sentirnos agradecidos).
- Creer que no se tiene derecho a pedir el favor. Tenemos derecho a pedir ayuda siempre que se acepte que o puede también ayudar a los otros. Existe la libertad mutua de negarse a dar ayuda y también la de no sentirse obligado a nada.


Dar cumplidos.

Es tan importante como saber recibir halagos el saberlos dar, mostrando una coherencia o proporción entre nuestros sentimientos, el m rito real de la otra persona y la expresión verbal, de forma de no ser ni ampulosos o, exagerados ("has estado extraordinario y fantástico" en vez de "has estado muy acertado"), ni tampoco resultar demasiado pusilánimes o apocados (ejemplo: "si, no ha estado mal").

La misma armonía se espera de nuestra expresión corporal (ni histriónica ni deslavazada).
Mostrar afecto.

Dar afecto a quien nos lo inspira es un acto fundamental para mantener unas relaciones sanas. A veces hay que hacer algo más que expresar verbalmente nuestro acuerdo, agrado o cariño. Tenemos que ser capaces de tocar, besar, abrazar o sonreír amorosamente sin ansiedad ni tensión, mostrando la realidad de nuestros sentimientos recíprocos.

Temores que frenan la expresión de los afectos son:
- El miedo a que se confunda con homosexualidad (si se trata de una persona del mismo sexo) o que se entienda como deseo de contacto sexual (entre personas de distintos sexos).
- Sentimientos de vergüenza producidos por creencias inadecuadas sobre la autoridad o falta de fortaleza personal.
- El temor que nuestros sentimientos serán heridos y defraudados si los dejamos crecer más allá de una segura formalidad.


• Manuel J. Smith. Cuando digo no, me siento culpable, Nuevas ediciones de bolsillo, 2003.
• Beverly Hare. Sea Asertivo, Ediciones Gestión 2000, ISBN 84-8088-867-9
• Herbert Fensterheim y Jean Baer. No diga sí cuando quiera decir no, Ediciones Grijalbo. 2003.
• Asertividad: el arte de decir "no" y algo más Artículo sobre Asertividad
• Annie Besant "El Bhagavad Gita", editorial Kier, 1984
• McCrone, Walter "Asertivity ground", editorial Noel, 1992
• Eva Bach y Anna Forés. La Asertividad, Plataforma Editorial (2008). ISBN 84-96981-11-8
• Walter Riso."El derecho a decir No"
• Maria Lluïsa Fabra "Asertividad para muchas mujeres y algunos hombres. Ed. Octaedro. 2009. ISBN: 978-84-8063-977-4
• Maria Lluïsa Fabra "Diez historias de mujeres que lograron ser asertivas". Ed. Octaedro. 2010. ISBN: 978-84-9921-069-8

1 comentario:

  1. es un material sumamente valioso para personas que deben trabajar relacionándose a diario con otras.El coaching ontológico se vale de muchas de estas herramientas.

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