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lunes, 7 de marzo de 2011

Marzo


Siempre ha sido un mes importante para mí, por diversos motivos, tanto buenos como malos, la verdad. El problema ha venido cuando el estrés de todos los acontecimientos luego me hacía recaer, ya en el mes de abril, cuando la adrenalina se esfumaba, no tenía que pensar en nada, y de golpe venía el bajón.
Además de ser un mes bonito (hay que reconocerlo, comienza la primavera, a partir de este mes los días son más largos) hay algo en él que me atrae sin saber muy bien cómo ni por qué.

La primera fecha reseñable es el Día de la Mujer, el 8, fecha que conocía sobre todo por la cantidad de anuncios, certámenes y propuestas que hacía para la ese día, sola, o con el equipo de –Entre Guiones-.
Después venía el 9. Era mi aniversario, nuestro aniversario. Este año, de hecho, si no estuviéramos separados, celebraríamos una década juntos. Sin embargo, me gustaría meterme debajo del edredón y que pasara sin darme cuenta, escondida, olvidada del mundo… porque además, también es la fecha en la que se murió mi abuela, mujer a la que quería muchísimo (a pesar de nuestros momentos) y efeméride de la que me recuperé sólo muchos años más tarde, y con ayuda profesional.

El lado positivo es la cantidad de cumpleaños que tengo, que siempre es algo alegre: 13, mi padre; 14, dos amigos; 21, mi mejor amigo, mi ex pareja, mi…; 22, una amiga que siempre ha estado a mi lado apoyándome incluso desde la distancia; 28, mi mejor amiga, mi hermana y 29, mi adorable sobrina, que por fin pasa la tan terrorífica edad de los cinco años, que en la familia causa estragos. Puede que sea también vuestro cumpleaños.

El lado negativo, es que no sólo se murió mi abuela en este mes, también el hermano al que no conocí, y por el que mis padres siempre estarán pesarosos (los míos, y los de quien sea a quienes les pase). Sin contar, por supuesto, una fecha que se nos quedará grabado en la memoria a todos los que lo sufrimos... el 11-M.
Un claro ejemplo de la influencia de marzo en mi vida y por ende, en mis recuerdos, y no hecho a propósito, por cierto, es que mi primera borrachera con unos dieciséis años fue un 18 de marzo (a causa de un chico, por supuesto). Me acordaré siempre porque al día siguiente era el día del padre y decidí ser buena hija e irme, con mi primera (y gran) resaca, a dar una vuelta (era sábado o domingo) con mi progenitor.
Demasiadas emociones, demasiados subeybajas que han hecho de este mes siempre uno de mis preferidos y uno de los más temidos, porque temo por mi salud mental de nuevo…
Marzo este año ha comenzado con dos entierros, pero me niego rotundamente a volver a caer en la espiral de la desesperación. Este año, me propongo quitarle dramatismo a todo, me propongo caminar por las fechas pensando en que tanto las buenas como las malas están ahí y hay que vivirlas y punto, sin más vueltas de hoja, porque nada se puede ya cambiar.

4 comentarios:

  1. Buenos días Ainara. Bien, me gusta esa incoherencia prometida porque odio leer Blogs con temática única y pensamiento homogeneos.

    Separada?? En la distancia creo. Besos. Antonio

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  2. canalizar las malas y disfrutar de las buenas ... feliz marzo mi cielo :)

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  3. perfecto,no defraudas.Pero como a Cesar ¡ cuídate delos Idus de Marzo!

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  4. Ains, mi niña... ánimo con todo, y por si te viene el bajón... ya sabes que nos tienes a unos cuantos ahí ;)

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