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jueves, 8 de julio de 2010

Ojos rasgados, sueños y cocaína...


He vuelto a soñar contigo, después de tanto tiempo, y he de decir que ha sido como siempre, demoledor, triste y vacio.

Demoledor porque ver tu cara después de tantos años, después de creerla olvidada, hizo que se agitara en mí algo que creía ya desaparecido, ¿acaso no merezco que se cure la herida después de todo?

Triste, porque te comportabas como en otros sueños, como aquellos que tenía semana tras semana, como casi una Bella en la segunda parte, con unas preguntas sin respuesta, con tu desprecio, con tu risa de superioridad, con tu personalidad perdida en la cocaína.

Y vacio, porque el silencio estaba presente, y sigue presenta una vez despierta, y seguirá, ya que perdí tu pista, quise perderla para no dar más vueltas sobre algo que jamás tendría la palabra FIN.

Es cierto que hoy vuelvo a querer saber de ti, pero me obligaré, como otras tantas veces, a no buscarte. No creo que consiguiera encontrarte, y si lo hiciera, no creo que me gustara lo que viera, y si lo fuera así, no creo que obtuviera lo que necesito, y si todo esto fuera bien... aún así, no podría perdonarte lo que me hiciste.

Demasiadas lágrimas derramé ya por ti, demasiados sueños/pesadillas, no te mereces nada, ni siquiera mi descanso, ni siquiera mis sueños.

Así que desaparece de mi vida de una vez, por favor.

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