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jueves, 16 de junio de 2011

Cinco personajes literarios masculinos de los que me enamoré II





Edmond Dantès, es más conocido por el nombre que da título a la novela a la que pertenece, El Conde de Montecristo, que fue publicado en dieciocho entregas allá por 1844 y que fue escrito por Alexandre Dumas, padre y Auguste Maquet, aunque este último no figuró en los títulos de la obra ya que Alexandre Dumas pagó una elevada suma de dinero para que así fuera.






La novela empieza con Edmond Dantès volviendo a Marsella, donde se encuentra con su familia y sus amigos. Dantés está a punto de recibir una promoción de capitán, y también a punto de casarse con una bella catalana, Mercedes.
Se revela que el anterior capitán, Leclère, que era un acérrimo defensor del ahora exiliado Emperador Napoleón I, encomendó a Dantès en su lecho de muerte que entregara un paquete al gran mariscal Maréchal Bertrand, que se encontraba exiliado en la isla de Elba. Durante su visita, habló con el propio Napoleón, que le pidió que entregara una carta confidencial a un hombre en París a el Sr. Noirtier.
Sin embargo, el inocente Dantès no se da cuenta de cómo su fortuna afecta a los que él considera sus amigos. Danglars, el jefe de cargamento que envidia la promoción de Edmond, y Fernando, que ama a Mercédès, pretenden acusar a Edmond como agente bonapartista; entonces crean una carta anónima, acusando a Edmond de Bonápartista y es arrestado el día de la boda y llevado a Villefort. Aunque Villefort se convence enseguida de la inocencia de Edmond y está a punto de dejarlo en libertad, descubre que el destinatario no es otro que su propio padre, Noirtier, un importante bonapartista. Sin embargo, el hijo ha denunciado a su padre para mejorar sus relaciones con el actual régimen realista, y un resurgimiento de las especulaciones sobre su verdadera lealtad podría dañar irrevocablemente su carrera y evitar su inminente boda con una conocida familia aristócrata. Para enterrar este secreto, Villefort envía a Edmond a pudrirse indefinidamente en el infame Castillo de If.




El Conde de Montecristo adquiere sentido en la medida en que se torna capaz de gobernar la vida de quienes emplearon su resentimiento contra él. El mito del Conde de Montecristo es un personaje fascinante en su casi absoluta omnipotencia y resulta verdadera atrayente comprobar como Dantés da la vuelta a todo, casi siempre actuando in extremis.





Algunos críticos se han quejado precisamente de que todo el personaje gira alrededor de la venganza y que no tiene ningún otro rasgo de la personalidad relevante. Bueno, a mí me parece que el hecho de planear con tanta frialdad cómo devolverles el dolor a aquellas personas que le traicionaron resulta muy seductora, como tiene todo calculado con elegancia, como logra transformarse en un Conde a la vista de todos habiendo sido tan sólo un marino. Él estudiará, aprenderá y logrará todos sus propósitos con muy poca ayuda. Por otra parte, con aquellos que están de su lado o que a lo largo de la novela le ayudan sin saberlo, es amable, generoso y buen amigo (o pagador). Y eso sin contar el amor que siempre ha sentido por Mercedes (personaje que nunca ha sido de mi agrado, tengo que reconocerlo).






La historia de Edmond Dantés ha sido llevada al cine y la televisión en numerosas ocasiones y su papel ha sido interpretado por actores como Gérard Depadieu, Richard Chamberlain o James Caviezel.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Pues yo no podía parar, la verdad. Me compré también La mano del muerto pero todavía no me la he leído. La verdad es que a veces piensas "madre mía, cómo le puede salir todo tan bien, qué hombre".

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