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viernes, 10 de junio de 2011

Forges y la tauromaquia. La tortura no es cultura

Esta entrada no tendrá mucho comentario, los dibujos de Forges lo dejan todo muy claro, la tauromaquia debe ser abolida, no se puede seguir con un entretenimiento que se basa en la tortura y muerte de un animal. Ojalá el fin de esta práctica llegue pronto. Mientras tanto, sigamos concienciando dentro de nuestras posibilidades.



LA TORTURA NO ES CULTURA




La tauromaquia es financiada con dinero público. En 2007, al sector taurino español se destinaron 500 millones de euros en forma de subvenciones y en 2008 casi 600.


En 1980, la UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, emitió su opinión al respecto: "La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y a los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura" (ver fuente). La cultura entendida según la RAE como "conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc." sólo será constructiva y válida mientras apueste por dar valor al ser humano, transformarlo en un ser más sensible, más inteligente, y más civilizado. La crueldad que humilla -a humanos o animales- y destruye por el dolor jamás se podrá considerar cultura. Esas sólo serán costumbres odiosas contra el mundo y contra sí mismos. Aún así, la AIT (Asoc. Internacional de Tauromaquia) ha pedido a la Unesco que la tauromaquia sea considerada parte de los "Bienes Intangibles del Patrimonio de la Humanidad".

Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español, también se posicionó en contra declarando:
"Siempre me han aburrido y repugnado las corridas de toros."



Félix Rodríguez de la Fuente, naturalista español, afirmó de la tauromaquia:
"La fiesta nacional es la exaltación máxima de la agresividad humana."

En nuestro país hay más de 800 corridas de toros, en las que serán torturados 4.800 toros bravos. Y tendrán lugar más de 15.000 festejos populares, con sus encierros salvajes, sus bomberos toreros y sus enanos rejoneadores, y sus toros acribillados por el populacho. Festejos menores que dejarán más de 13.000 novillos, becerros y vaquillas muertos tras martirio.



Manifiesto: Contra la Tauromaquia. 19/03/2011 Valencia


En países donde la ética humana ha evolucionado se entiende, que la violencia, la agresividad e irrespeto ejercidos contra los animales son injustificables.

La tauromaquia no puede continuar en esta sociedad actual, en la que se protege la vida animal y se castiga la tortura y el maltrato de animales. La tradición de la tauromaquia debería formar parte ya de los horrores del pasado, como lo han hecho antes otras tradiciones.

Las corridas de toros, son los resquicios moribundos de una cultura bárbara y anacrónica que ya no tiene cabida en una sociedad moderna y civilizada. Como no la tendría la quema de herejes en las encrucijadas, a pesar de que fuera una tradición muy española.

Las corridas de toros son la vergüenza de más del 70% de los ciudadanos españoles, pues es un espectáculo feo y cruel, que consiste en la tortura y la matanza de 6 toros, para luego vender su carne como la de cualquier otro bóvido. Todo lo demás son florituras, marketing para engañar y hacer negocio con el turismo y los pocos seguidores que aún les quedan.


Las corridas de toros, ese arte de Cuchares, torero sevillano de hace dos siglos, que se crió en un matadero en donde trabajaba de carnicero su padre, que quedó huérfano a los diez años y obligado por la miseria de aquellos tiempos y porque lo único que había visto desde que nació era matar animales, se hizo torero a los doce años y debutó como matador de toros a los quince. A este personaje Cuchares, y sus matanzas, es al qué los partidarios de la tauromaquia enarbolan como seña de identidad de los españoles.

Las corridas de toros no son nuestra seña de identidad, son la representación patética de una época española de miseria, de ignorancia, y de un machismo obsoleto, condenado por la sociedad actual.

En las corridas de toros no hay valor, todo es una mentira y un engaño, todo está manipulado para que el animal no pueda defenderse, lo desangran vivo, impiden que levante la cabeza o efectúe movimientos laterales, le limitan al máximo su potencial de defensa natural, porque el toro no lucha, se defiende quitando de en medio lo que encuentra a su paso. Cuando el torero se chulea, gesticula y alardeando de valor se arrima al toro, sabe de sobra que el toro ya no le ve, porque está agonizando aunque siga en pie sobre sus cuatro patas. Por tanto es una farsa repugnante.

No hay arte ni belleza en contemplar los vómitos de sangre, los mugidos de dolor de un animal aterrorizado, torturado paulatinamente hasta morir. No hay arte ni belleza en esa música oportuna para tapar los bramidos desgarrados del toro.

Como tampoco la hay en contemplar al caballo del picador… esa otra víctima del macabro espectáculo, un desgraciado animal que a menudo termina con las tripas en la calle, pues el peto que le visten no le protege de las cornadas, más bien es para que el público no las vea, y la bandera de España con que le tapan los ojos, es para que no pueda esquivar al toro. La crueldad hacia este animal es extrema.

No es cultura fomentar la violencia y el maltrato hacia los animales, porque está demostrado científicamente que tras las agresiones por diversión hacia los animales se esconden conductas sicópatas que degeneran en violencia de género, xenofobia, racismo…

La tauromaquia en la actualidad sólo es un comercio cruel en manos de unos cuantos que tienen secuestrado a nuestro toro ibérico, con la desfachatez añadida de afirmar que con ello perpetúan la especie, argumento que sólo es una burda escusa para obtener subvenciones.

El toro bravo no es una raza, por tanto no puede extinguirse, son mezclas entre ejemplares con cierto grado de bravura, y selecciones manipuladas por los propios ganaderos. Ejemplares de la mismas ganaderías se alternan para consumo en los mataderos.

No obstante, el toro de lidia, sin las manipulaciones de las ganaderías sería menos bravo pero seguiría siendo el toro ibérico.

Por tanto las corridas no perpetúan al toro bravo. El negocio de la tauromaquia lo único que perpetúa es la barbarie y la tortura de animales como espectáculo público.

Queremos la Abolición de la Tauromaquia en España, y la prohibición de todo tipo de Festejos cruentos con el Toro.

Queremos que el Toro Ibérico sea conservado en grandes Parques Nacionales, protegidos, controlados para ser admirados como los animales majestuosos que son. Como lo está el Bisonte Europeo, el Oso Pardo, el Lince Ibérico, El águila Imperial o cualquier otra especie protegida.

Consideramos que es patrimonio y deber de todos los españoles su conservación, de una manera digna para el animal y nunca comercializado y mancillado por empresas privadas sin escrúpulos, que lo están degradando como especie en un comercio de torturas y muerte prematura.

Ojalá podamos conservar a esos, los mas bravos, pero sin verdugos, sin torturas, sin finales dramáticos. Sin sobre explotación de la especie y respetando dignamente lo que aún queda de ellos.

Los españoles queremos dar ejemplo de país civilizado y progresista. No queremos imposiciones de espectáculos sangrientos y salvajes en las calles de los pueblos. No queremos quedarnos anclados en la Edad Media aceptando las corridas de toros como un acto cultural perdurable. Queremos ser una sociedad compasiva y ética, que siente empatía y respeto por la vida animal. El grado de cultura y civilización de un país, también se mide por el trato que da a sus animales.

Pepi Vegas Carrasco. Artista plástica

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Y lo peor es la gente que dice "estoy en contra de prohibir, no vayas tú y ya está". ¡pero bueno, que yo no vaya no quiere decir que se salven los toros, ya me gustaría!!!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Es el espectáculo de la crueldad, del abuso por parte de estúpidos hombres que se creen más por torturar a un pobre animal indefenso, y un montón de idiotas violentos y enfermos, que sienten placer al ver sufrir a un animal torturado.
    Lamentablemente esto deja muy mal parados a los españoles, y desde el exterior uno se pregunta cómo es que de ese pueblo han surgido tan grandes escritores y gente de la cultura... por suerte, aunque esto represente a España, sabemos que no todos los españoles son así, y que muchos trabajan para que este horror acabe.
    No comprendo cómo hay gente que es capaz de llevar a sus niños a ver esta brutalidad. No comprendo cómo hay quienes disfrutan con este horror. No comprendo cómo lo pueden seguir llamando tradición o cultura, el nivel de atraso de esa gente es muy preocupante. El nivel de insensibilidad de esos bestias, es alarmante.
    Y si les hicieran pasar ese sufrimiento a ellos, a ver si comprenden de qué se trata????

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