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miércoles, 15 de junio de 2011

Mitomanía, fanatismo y artistas




-Si aquella puta no me hubiera tirado las bragas a la cara...

Notaba el sabor de la sangre. No se quería mover y mucho menos abrir los ojos. Sólo deseaba que aquello terminara cuanto antes. Ya ni se preguntaba que por qué a ella. Allí había decenas de chicas que también les aclamaban pero la mayoría había huido cuando llegaron los primeros golpes. Ella, simplemente, no se lo podía creer y se quedó con la boca abierta viendo como se convertía todo en una batalla campal. Se suponía que estaban halagados, que querían a sus fans, que gracias a ellas les habían colocado en el número uno en todo el mundo y que su último disco había conseguido el tercer disco de platino. Y sin embargo, después del concierto, en vez de hacerse fotos con ellas y firmar autógrafos de habían dedicado a golpearlas con saña. ¿Cómo podía ser posible?
Ninguna se defendió, no se atrevieron ni a rozarles. Ellos jugaban con ventaja y ni siquiera les echó para atrás que alguna les grabara con los teléfonos móviles. Una chica hasta parecía feliz antes de que la partieran los dientes.

Por fin se atrevió a abrir los ojos. El bajista estaba de cuclillas a su lado, mirándola. Los volvió a cerrar con fuerza como si así fuera a desaparecer.
-Sé que estás consciente-oyó- Las ambulancias están de camino. Toma- continuó mientras colocaba algo debajo de su mano sucia.- Son dos entradas para nuestro próximo concierto en la ciudad. Sentimos mucho las molestias ocasionadas.- y la revolvió el pelo antes de incorporarse y dejarla allí tendida.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Es la mente del protagonista de La naranja mecánica, pero en plan músico... joder, qué mal rollo... jijiji

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